sábado, 1 de octubre de 2011

Los caballeros de la luz y los caballeros de la oscuridad. (17 de Mar de 2010, a las 22:57)


Así los denominaban en algún pasaje de los los manuscritos del mar muerto. Seres de luz, en eterna pugna contra los seres de la oscuridad. ¿Pero quienes eran unos y quienes eran otros?
Inevitablemente, a mi memoria regresan todas esas ideas gnosticas, misteriosamente reflejadas en otros códices antiguos, los de Nag Hammadi, en Egipto.
La gnosis, significa conocimiento. Es como una llave, a través de la cual, nuestras almas pueden al fin regresar a la luz, después de tanto tiempo prisioneras en este mundo material, en una cárcel de carbono. Pero alcanzar esa gnosis no es fácil en absoluto. Para ello, en muchos casos es necesario sacrificar ciertas cosas del mundo material. Y es que, siempre según los nogsticos, este mundo que conocemos, no es obra de un ser bondadoso que nos ama, sino más bien, la burda imitación del universo celestial, llevada a cabo por un ser caído.
Por alguna razón, en algún momento de nuestra existencia no terrenal, nuestra esencia divina, desciende hasta el mundo material, pierde toda conciencia de quién es en realidad, y vaga durante generaciones, encarnándose una y otra vez, preso de un mundo regido por guerras crueles, egoísmo y deseo de notoriedad.
Parece ser, que solo mediante el sacrificio de ciertas costumbres, firmemente arraigadas al entorno material en el que nos hayamos prisioneros, es posible regresar a la luz primigenia, y recuperar nuestra verdadera esencia, libre de ataduras carnales. Para ello es necesario, según algunos gnosticos, aunque no todos, abandonar para siempre necesidades primordiales, como el deseo de procrear, de perpetuarnos como especie. La punzada incesante del deseo, avivada por la llama lujuriosa de la carne, es una artimaña demoníaca, que nos hará permanecer eternamente aquí encerrados. Es obedecer y alimentar esos deseos que el demiurgo insufló dentro de nosotros, con el fin de que su mundo terrenal, esa burda falsificación del auténtico universo de luz, se halle siempre engrandecido por la presencia de seres divinos, bajo su estricto dominio.
Tal vez ese fuera el dios al que defendían aquellos misteriosos caballeros de la oscuridad, el vengativo y cruel Yavé de la biblia, quien cree reinar por encima de todos. Sin embargo, hay quienes piensan que es solo un ser inferior, por encima del cual está el verdadero dios de la Luz, a la espera de que cada uno de nosotros, encuentre el sendero que lo lleve de regreso a él, y a la verdad absoluta. Otros piensan que es un ser en contraposición a su homónimo bondadoso, esto es poner identidad a dos conceptos filosóficos, tan antiguos como el miedo que alimenta las fantasías y cábalas del ser humano, la eterna lucha entre el Bien, y el Mal. Entre la Luz, y la Oscuridad, entre la misericordiosa ignorancia, y el doloroso saber.
Solo expongo con mis humildes palabras, condicionado siempre por los límites de mi ignorancia, aquellas ideas que llegaron por alguna razón hasta mí, dando fruto inevitablemente a una imperiosa necesidad de difundirlas, entre las personas que me rodean. No defiendo con ello dichas ideas, aunque tampoco las ataco. Simplemente intento reflexionar sobre todo ello, y algunas veces en voz alta, para poder compartir esa desazón fruto de la carencia de saber. Tal vez sea una forma de compartir esta vendita carga, con una parte del resto de la humanidad.

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